Las primeras fresas anuncian la llegada del buen tiempo, el fin del invierno trae una buena temporada de fruta del tiempo. Pero no solo los árboles y las matas brotan con la marcha de los hielos, también aflora, de no se sabe dónde, otra  especie más molesta, más irritante que por suerte no tardan en marchitar.

En el sur son “capillitas”, en Castilla “semanasanteros”, llenan  la península de norte a sur empezada la cuaresma, cada vez más pronto siguiendo el patrón de las navidades más comerciales y pasado el domingo de resurrección comienzan a amustiarse para terminar secándose y desapareciendo hasta el siguiente brote se fe.

Son nuestros entrañables integristas, solo ellos tienen la verdad, conocen  la tonalidad correcta de los zapatos que los nazarenos deben calzar, usan verbos como procesionar, sus papadas enrojecen de cólera ante  imperdonables sacrilegios como encender una tulipa de día, procesionar con una túnica de corta, o excesivamente larga, alzan la voz para aclarar temas capitales como el orden de los banceros acorde con su altura,  piden otro cubata, aburren. (más…)