Si has decidido echarte al monte date prisa, parece que han decidido venderlo. Deshecha la idea de vivir en las cuevas cuando te despojen de todo porque estarán escrituradas, inscritas en algún tomo del registro de la propiedad a nombre de oscuro personaje o de cinegéticas empresas.

Nos aseguran que solo se venderán fincas infrautilizadas o casi abandonadas. El paisaje no debe estar infrautilizado, simplemente no debe ser utilizado, su misión es estar. Purificar el aire, ser el decorado donde las especies pastan y se alimentan. Nada más y nada menos.

La aberrante manía de sacar de todo un rédito, de exprimir, de estrujarlo todo hasta conseguir el esperado número de ceros, la cifra . . .

Si usted está infrautilizado o casi abandonado la administración le venderá. Porque todo aquello que no produce algo traducible en un asiento contable ya no sirve. No sirve la pureza del aire, ni el equilibrio natural, ni la belleza de las especies.

Necesitamos llenar el monte de depredadores en 4×4 con austriacas del Corte Inglés,  perros de pedigrí, botas de Gore Tex , sombreros con pluma y escopetas italianas. Que nadie piense que podrán pisar esos bosques los cazadores de camisa de cuadros, pantalón de pana, escopeta y perro de Miguel Delibes. Los que lleguen no se sentaran en una piedra al terminar la jornada y darán un bocado de su rancho a su perro. Los que vengan estarán más cerca de la Escopeta Nacional de Berlanga, harán negocios después de la montería mientras beben Gin Tonic en vaso ancho de cristal con los perros hacinados en remolques.